21 may 2014

Relieve de España

Te atreves a reconocer los principales accidentes del relieve de España. Prueba este juego a ver que nota consigues. Antes de jugar es bueno que le des a la opción de mirar para repasarlos. Vamos, ¡a qué esperas!


Certamen literario: Roberto Feliz

Era una familia de agricultores con seis hijos. Los  mayores estaban orgullosos de ayudar a su padre en las tareas del campo, ¡qué eran muchas! Tenían viñedos, olivares y hortalizas. 
El pequeño de la familia no le gustaba ir con su padre y hermanos a trabajar. Siempre estaba con una pelota en los pies.
El padre le decía: “nos tienes que ayudar, estás siempre racaneando, no sé cómo te las apañas”. A regañadientes se iba a las tareas. 
Un día, habló con su madre y le dijo: “cuando cumpla la mayoría de edad me voy, no me gusta el campo, quiero jugar al fútbol y lo tengo que lograr, iré con los más grandes”. La madre se disgustó. 
Cuando llegó el marido a casa, le contó lo que le había dicho el hijo pequeño. El marido se calló, no dijo nada. Pero al  día siguiente por la mañana muy temprano se marchó, para apuntarlo en una escuela deportiva.
Al cabo de un tiempo prudente lo llamaron para hacerle unas pruebas. Era tan bueno que en aquel momento le ficharon. Roberto estaba feliz. Pasaron unas semanas y el equipo salió para Londres. La estancia allí era monótona, pasaba los días entrenando y estudiando.
Por las noches cuando se retiraba a descansar, se acordaba de su tierra, no hacia nada más que añorarla.
No importa donde se nace. Pues cuando sales a otras tierras, añoras  la tuya propia. Y quieres volver cuanto antes.

Tere
Premio al mejor final con moraleja.

Certamen literario: Un cuento de fatigas

Te voy a contar la vida de unos niños que la mala suerte no llegó hasta que el mayor tuvo doce años, otro diez, el siguiente siete y el más pequeño sólo tres. Hasta entonces  habían sido muy felices, pero vino la guerra y se les acabó la buena vida. En el año cuarenta vino el mal tiempo, en ese año se les llevaron a la cárcel a los padres, y se quedaron solos con sus abuelos que no tenían nada que comer.
No  había trabajo, no tenían para comprar comida, ni para  comprar calzado para los niños que iban descalzos y pasando muchas hambres.
Así, hasta el año cuarenta y uno, que soltaron a la madre y al padre lo mataron, quedándose la mujer viuda. 
Se tuvo que buscar la vida. Puso una tienda en la que vendía todo lo que podía: pescado y fruta. Luego los hijos se pusieron a trabajar: uno de pastor y otro a trillar; y a todo lo que salía.
La mujer tenía que ir a Alcalá a por el pescado y la fruta  con una burra que tenía. Trabajaba mucho hasta que vio a los hijos un poquito más mayores. Tuvo que pasar mucho tiempo y las crías ya tenían una trece años y la otra diez.  También se puso a coger olivas y a todo lo que salía. 
¡Cuántas fatigas pasaron! y la madre siguió trabajando en fin no le cuento más porque si sigo no termino.

Pilar

Certamen literario: Mi Tierra

La historia transcurre en el verano de 1960. 
Llegué al pueblo de mis abuelos, bajo el cálido y ardiente sol de la mañana. Allí en la plaza mayor estaba mi sobrino Daniel que estaba jugando al fútbol con los otros niños y amigos. Después de verle le pregunté por donde quedaba la casa de los abuelos. Me dijo que estaba cerca de la casa del alcalde y tras escucharlo, me fui hacia esa dirección. 
Era cierto está muy próxima a la casa del alcalde, pero también lo estaba del polideportivo municipal. Ya casi llegando a la casa de ellos, me detuve en el puente que cruzaba el río, para contemplar el bello paisaje que tenían los alrededores de este lugar. 
Cuando llegué a la casa, fui al encuentro de ellos. Al verlos salir por la puerta de la nueva casa, les saludé y nos dimos un gran abrazo de bienvenida. Mi abuelo muy sorprendido, me dijo: “¿Has venido tú solo o vienen más contigo? Yo le respondí que no, que de momento venía yo, pero que no se preocupara, porque dentro de dos semanas vendría el resto de la familia. Él se tranquilizó y mientras que mi abuela nos preparaba la comida, mi abuelo me enseñó la habitación donde yo iba a dormir. 
La habitación daba a un patio en el que había una enorme piscina de grandes dimensiones. Le pregunté a mi abuelo que si en esa piscina, se puede bañar todo el mundo. Él me dijo que sí, porque esa piscina es pública y se puede bañar cualquier persona. Siguió enseñándome la habitación y tuve la gran sorpresa de que tenía una preciosa cama con sus sábanas limpias y con dibujos de flores. También y al lado derecho de la cama había una estupenda mesita con su lámpara. Cuando mi abuelo y yo terminábamos de ver la habitación, mi abuela nos avisó de que la mesa estaba puesta y que bajásemos a comer la magnífica sopa de fideos que estaba preparando. 
Cuando estábamos en la última cucharada, mi abuela nos sacó las natillas y tras comérnoslas, les pregunté sí me podía ir a la piscina a darme un baño. Mis abuelos me dijeron que sí y acto seguido subí a mi habitación, me puse el bañador y cogí la mejor toalla. 
Estaba preparado y bajando las escaleras para salir en dirección hacia la piscina dispuesto a darme un bonito baño y a pasar una hermosa tarde. 
Justo al llegar a la entrada vi que dentro del recinto había cuatro mujeres muy guapas, rubias y de buen ver. Estuve con ellas un buen rato hasta que llegó la hora de regreso a casa. 
Después del relajante baño, de vuelta a casa vi un gran coche en la puerta de entrada. Me acerqué y resultó ser el coche de mis padres que venían con una parte de mi familia. 
Mientras que mis padres y mi familia saludaban a los abuelos,  me fui a la ducha a cambiarme y a ponerme guapo para cenar.
Mi abuela hizo bastante comida para cenar, y tanto yo como mis padres y como el resto de mi familia, nos pusimos a la mesa a disfrutar de estos deliciosos manjares que nos brindan en esta tierra andaluza, Santisteban del Puerto (Jaén).

José Antonio



Certamen literario: Mi historia

Transcurre en un pueblo de pescadores llamado Luanco (Asturias). Cuando tuve que emigrar a otro país.  ¡Cuánto añoraba a mi tierra!
Una familia de agricultores vivía en una granja que cultivaban hortalizas y fruta. Se pasaban todo el día trabajando en el campo de sol a sol. Los más pequeños de la casa se pasaban todo el día en el colegio, por la tarde iba su madre a recogerlos a la salida. Se fueron a merendar al campo. Jugaban con la tierra  haciendo castillos con barro y se pusieron perdidos  cuando llegamos a casa los tuve que bañar. 
Finalmente me fui con mi familia de vacaciones a Valencia. ¡Qué bonita estaba la playa al amanecer!

Piedad

Certamen literario: El Huerto

Erase un pueblo que tenía mucha tierra para hacer huertos. Había un hombre que se llamaba Pepe. Con su familia Pepe dijo: “vamos  a plantar un huerto en la tierra  que tenemos”. Antiño preguntó: “¿Cuándo empezamos?”.  Pepe respondió: “mañana temprano antes de que salga el sol”. Su nieto le dijo: “abuelo, ¿qué vamos a plantar en el huerto? ¿tomate, cebolla, calabaza, lechuga…?” Los nietos se pusieron, contentos con el abuelo. 
A la mañana siguiente, la madre, el padre y el abuelo, se levantaron de la cama para ir al huerto a plantar las semillas. Los nietos, se pusieron contentos porque el abuelo tenía un huerto con muchas hortalizas y frutas para comer.
La familia estaba feliz ya que el padre tenía un huerto con un montón de cosas plantadas.
Y fueron felices en ese pueblo y la familia se quedó en el pueblo feliz.


Juan

Certamen literario: La fiesta de un pueblo

Es un pueblo en el que se celebra la fiesta cada diez años y en guerra incluso tardaron veinte años. No es como la que se celebra  todos los años, esta es especial de toda la vida. Se adornan las calles con flores y arcos por donde pasa la virgen, los arcos les adornan los vecinos de cada barrio, y compiten por ver quien hace el arco más bonito.

La fiesta es en una ermita que está a unos dos kilómetros del pueblo, en un alto. La virgen está en el pueblo. La llevan cada diez años a la ermita, tiene que pasar por los arcos, van en procesión andando y rezando. Pasa allí ese día,  al tercero la llevan de vuelta al pueblo.

Mientras que está en la ermita la dicen misa y procesión, no la dejan sola. Hay grandes comidas y se pasa todo el día allí. El día que regresa a la iglesia la llevan andando en procesión. Sale el tercer día después de la comida y llega al otro día a la hora de la comida. Esta toda la tarde, noche y mañana. La gente aguanta bailando jotas delante de la virgen. Al que más puede y más cerca se pone delante  de ella. No la dejan avanzar y es por eso por lo que tarda tanto. 

Luisa

Certamen literario: La historia de Ana y Javier

Me llamo María y vivo en Torres. Os voy a contar una historia  que pudo pasar  en cualquier parte. 
Javier y Ana era un matrimonio que era capaz de morir por sus ideas políticas. Militaban en el partido comunista. Javier, tuvo que  esconderse porque le buscaban los del otro bando para meterle en la cárcel. Ana estaba presa por sus creencias, estaba embarazada pero ni aun así dejaba de lado sus ideas. Cuando nació la niña, su marido se tuvo que disfrazar para poder verla y que no le reconocieran. 
Ana tenía una hermana, se llamaba Julia y a ella le dejo la niña para que la cuidara.
Julia vivía en una pensión en el centro de Madrid y cosía para las señoras ricas. Un día hicieron una redada los contrarios  y cogieron a Javier y le hicieron un juicio y le condenaron a cinco años de cárcel. Los cumplió y salió y Ana también. Entonces se fueron a casa con su niña y finalmente pudieron ser felices.

Isabel

Certamen literario: Los recuerdos de mi abuela

Mi  abuela  se llamaba  María del  Rosario. Vivíamos toda  la familia  en  su  casa, en  un  pueblo  de  la  provincia de  Barcelona  llamado Viladecans.
Mis hermanas y yo, estábamos  más tiempo con mi  abuela, porque mis  padres  trabajaban  todo el  día.
Ella  para  mi  siempre  fue  una  persona  muy  especial  por  muchos  motivos. 
Era  una  mujer  muy  buena  y  tenía un  corazón  muy  grande, para  todos  sus  amigos  y familia.
Lo  que  yo  recuerdo de mi abuela, es que era de un pueblo de Alicante, que  se  llama Redobán.
Fue  siempre  una  buena  cocinera, y aunque no sabía leer  ni  escribir, conocía muy  bien a todos los artistas, a la gente de las  revistas y a los de la televisión.
Tampoco sabía contar, pero llevaba muy bien las cuentas de su casa. Cuando ella iba a comprar  no la  podían  engañar con  el  dinero.
A  sus  nietos  nos  relataba historias muy  interesantes  de  cuando era  joven, que  mis hermanas  y  yo  nos  quedábamos con la boca abierta de las fantásticas historias.
A mi  abuela  le encantaba ayudar  a  su  familia.
Recuerdo  que  ella,  iba  a  comprar  a  la  tienda  que  tenía  en  frente, de  su  casa. Compraba  un  poco   de  todo  lo  que  ella  podía  y  hacia  cuatro  paquetes de  comida  iguales  para  cada  hijo. 
Otro  de  los  detalles  que  ella  tenía  era  ayudar  a  sus  nietos  en  todo  lo  que  ella  podía.
Eran  seis  hermanos  y  tuvo  cuatro  hijos  un  varón y  tres  chicas.
No  sabía  hablar  el  catalán,  pero  lo  entendía   todo, lo  único  que  sabía  decir  era:  buenos  días,  buenas  tardes, buenas  noches  y  adiós.
Su  entretenimiento  y afición  era  cuidar a las  plantas  y flores. En su  patio  tenía: rosas, claveles, amapolas,  orquídeas, girasoles, margaritas  y violetas. Conocía muy bien  todas  las  plantas  y  flores.
Cuando  yo  era  pequeña, mi abuela tenía una  melena  que  le llegaba  hasta  la  cintura  de  lo  larga  que  la tenía. En  el  patio  se  ponía  sentada  en  una  silla  de madera y  se  tiraba  un rato  cepillándose  su  melena.
Cuando  se  tenía que  hacer  su  moño, yo le  daba  las  horquillas  para  que  se lo hiciera.
La  casa  de  mi  abuela  tenía  mucha  historia.  Cuando  fue  pasando  los años y todos  sus  hijos  ya  tenían sus casas, la de mi abuela  se quedó  con  el nombre  la  casa vieja. Para  nosotras  esta  casa  de  mi abuela nos traía muchos recuerdos porque  crecimos allí.

Altagracia