13 feb 2014

Popurrí de palabras

Esta semana hemos creado historias a partir de un popurrí de seis palabras. Estos han sido las magníficas historias creadas.

Teresa
Vivo en un pueblo que para mí es muy bonito, se vive genial, pero no tiene actividades para un fin de semana, así que te das un hartón de sofá y televisión que para qué.
Estaba harta de estar sentada y pensé: “voy a llamar a unas amigas a ver si se vienen andar”. Dijeron que sí. Me puse el chándal, mis deportivos y me fui a casa de una de ellas. Allí decidimos de ir a los pinos de Valverde.
Una de mis amigas cogió un bastón para apoyarse. Cuando estuvimos en lo alto del cerro, ¡Qué frescura! ¡Qué olor a pino! A mí me encanta.
Al volver del paseo se nos hizo tarde. Una amiga me dijo: “No te vayas que va mi marido por unas pizzas y cenamos”. Así que mientras Sergio fue comprar Margarita y yo pusimos la mesa.

Luisa
En la compra del sábado pasé mucho frío, estaba nevando pero no tenía más remedio que ir, me hacía falta para la cena.
Estando en el mercado me encontré con mi amigo Sergio que hacía tiempo que no le veía y me alegré. Con él, estaba su esposa Margarita que la encontré muy joven y guapa. Llevaba un traje muy bonito. También estaba haciendo la compra en el mercado.
Cuando acabé la compra, me fui andando con deportivos al palacio de los deportes a hacer gimnasia que hace tiempo que no hacía y la estaba echando de menos. Tuve que coger el bastón porque no me encuentro segura por si tengo amago de caerme.

Altagracia
Sergio y Margarita jugaban al baloncesto. Día tras día se iban conociendo hasta que un flechazo llegó a los dos corazones. Al pasar un año se hicieron novios y se casaron.
Sergio necesitaba un chándal deportivo y Margarita también tenía que comprar un bastón para su abuelo. Los dos aprovecharon para ir a comprar al Corte Inglés.
Los padres de Margarita los invitaron a cenar esa misma noche y ya que estaban en el Corte Inglés aprovecharon para comprar uno de los mejores vinos. Sergio sabía que a su suegro le gustaba el vino. Compraron el postre de la cena, una deliciosa tarta de manzana que Margarita sabía que a su madre le gustaba mucho.
El abuelo se quedó muy contento con el bastón que le regaló su nieta Margarita.
La madre de Margarita hizo una cena estupenda.

José Antonio
Un buen día de primavera Margarita salió de su casa para ir a pasear por el parque que estaba cerca de su casa. Paseaba bajo la sombra de unos frondosos sauces que estaban en la orilla del lago artificial próximo a la salida del parque.  Cuando salía del recinto y tomaba la calle principal, Margarita vio en un escaparate un cartel en el que ponía: "Gran oferta de bastones".

Al verlo, Margarita se acordó de su abuelo y sin pensárselo dos veces entró en la tienda a comprar el mejor bastón que había. Fuera de la tienda y de camino hacia su casa con el bastón envuelto, vio un deportivo de alta gama que estaba justo en la esquina de su casa. Al volante del coche estaba un hombre de ojos azules llamado Sergio que al ver a Margarita, la llamó y le preguntó, que si quería ir de cena esa misma noche.

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