Esta semana hemos creado historias a partir de un popurrí de seis palabras. Estos han sido las magníficas historias creadas.
Teresa
Vivo en un pueblo que para mí es muy bonito, se vive genial,
pero no tiene actividades para un fin de semana, así que te das un hartón de
sofá y televisión que para qué.
Estaba harta de estar sentada y pensé: “voy a llamar a unas
amigas a ver si se vienen andar”. Dijeron que sí. Me puse el chándal, mis deportivos
y me fui a casa de una de ellas. Allí decidimos de ir a los pinos de Valverde.
Una de mis amigas cogió un bastón para apoyarse. Cuando
estuvimos en lo alto del cerro, ¡Qué frescura! ¡Qué olor a pino! A mí me
encanta.
Al volver del paseo se nos hizo tarde. Una amiga me dijo: “No
te vayas que va mi marido por unas pizzas y cenamos”. Así que mientras Sergio
fue comprar Margarita y yo pusimos la mesa.
Luisa
En la compra del sábado pasé mucho frío, estaba nevando pero
no tenía más remedio que ir, me hacía falta para la cena.
Estando en el mercado me encontré con mi amigo Sergio que
hacía tiempo que no le veía y me alegré. Con él, estaba su esposa Margarita que
la encontré muy joven y guapa. Llevaba un traje muy bonito. También estaba
haciendo la compra en el mercado.
Cuando acabé la compra, me fui andando con deportivos al
palacio de los deportes a hacer gimnasia que hace tiempo que no hacía y la
estaba echando de menos. Tuve que coger el bastón porque no me encuentro segura
por si tengo amago de caerme.
Altagracia
Sergio y Margarita jugaban al baloncesto. Día tras día se
iban conociendo hasta que un flechazo llegó a los dos corazones. Al pasar un
año se hicieron novios y se casaron.
Sergio necesitaba un chándal deportivo y Margarita también
tenía que comprar un bastón para su abuelo. Los dos aprovecharon para ir a
comprar al Corte Inglés.
Los padres de Margarita los invitaron a cenar esa misma
noche y ya que estaban en el Corte Inglés aprovecharon para comprar uno de los
mejores vinos. Sergio sabía que a su suegro le gustaba el vino. Compraron el
postre de la cena, una deliciosa tarta de manzana que Margarita sabía que a su
madre le gustaba mucho.
El abuelo se quedó muy contento con el bastón que le regaló
su nieta Margarita.
La madre de Margarita hizo una cena estupenda.
José Antonio
Un buen día de primavera Margarita salió de su casa para ir
a pasear por el parque que estaba cerca de su casa. Paseaba bajo la sombra de
unos frondosos sauces que estaban en la orilla del lago artificial próximo a la
salida del parque. Cuando salía del
recinto y tomaba la calle principal, Margarita vio en un escaparate un cartel
en el que ponía: "Gran oferta de bastones".
Al verlo, Margarita se acordó de su abuelo y sin pensárselo
dos veces entró en la tienda a comprar el mejor bastón que había. Fuera de la
tienda y de camino hacia su casa con el bastón envuelto, vio un deportivo de
alta gama que estaba justo en la esquina de su casa. Al volante del coche
estaba un hombre de ojos azules llamado Sergio que al ver a Margarita, la llamó
y le preguntó, que si quería ir de cena esa misma noche.

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